I used to love walking backwards

La noche de hace dos días decidí dormir escuchando esa música que tanto me decías que te gustaba mientras yo me burlaba porque esa música “es de señor chavorruco”. Me perdí profundamente y me descubrí extrañándote por la mañana. Cosa realmente extraña si tomo en cuenta los hechos pasados, y por supuesto eso, que se trata del pasado.

Pero ahora sé que fue más una premonición que un extrañamiento.

Caminaba por la calle con muchas personas junto a mí, y mi mirada se detuvo, se posó en una cara de rasgos finos, casi femeninos. Era joven y su sonrisa me llenó de tranquilidad, lo miré y pensé que era el tipo de persona que vive muchas cosas y pasa por muchos huracanes.

Caminé, a paso rápido como siempre, sin dejar de mirarlo, hasta que tu espalda se apareció de golpe, el estómago se contrajo de súbito y las manos hicieron ademán de detenerse, me petrifiqué. Mis pies se negaron a  seguir avanzando, las visiones me nublaron la vista y el entendimiento.

No sabía si correr y abrazarte, si darte una patada o mejor  fingir mi éxito total en la vida desde que te dejé de ver. ¿Cuál fue la decisión? Ninguna de las anteriores.

Mis pasos se hicieron notablemente lentos, te seguí cual acosadora, mirándote fijamente sin parpadeos mientras mi corazón acelerado cual adrenalina inyectada en las venas pedía que no voltearas, o tal vez sí un poquito y me invitaras un café. Te estudié y llegué a la conclusión de que te encuentro más “llenito”, alto como siempre, y más orejón. Todo lo que estaba a mi alrededor se nubló, se vistió de un filtro de distorsión. Tuve que ponerme mis lentes y respirar lento, profundo, como saliendo del mar, del agua eterna en la que vivo sumergida.

La película mental desarrollaba sus fotogramas, me mostraba las imágenes de los besos, de las palabras, de las letras, de los secretos y de las noches. Te extrañé. No sé si supiste de mi sufrida experiencia, no sé si me viste ahí, no sé si sentiste mis pasitos acosadores, no supe qué sentir, necesité horas de repasar mis sentimientos hechos nudo, y me quedé dormida.

Desperté con aires de triunfo, con bríos de novedades, ya no quiero volver, quiero cortar mi cabello. Me gusta recordarte y sentir que no desperdicié los momentos, me gusta no saber con quién estás y pensar que me recuerdas. Aunque no sea cierto, o sí, los finales abiertos mantienen agitada mi imaginación.

Sé que recordarte fue premonición porque esta es la despedida. La efectiva, la real. Me despido de los fantasmas y declaro mi campo de batalla habitable de nuevo. Vuelvo a ser flores y fiestas, hasta nuevo aviso, estaré flotando por la casa, con mis letras que me desnudan y me despeinan.

Se aceptan cafés y brebajes.

blue

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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