Días piedra

Y después de todo este remolino de vientos y mareas, se acaba, se escapa el aire que no respiramos y que tanta falta nos hizo.

Siguiendo con mis tradiciones, escribo desde mis adentros, o dicho de otra forma, escupo, vomito aquello que me hizo llorar porque dicen las vacas sagradas que hacer catarsis limpia tu cuerpo y aleja las malas vibras.

Estos meses fueron duros, Cerati que todo lo sabe y lo que no se lo inventa, canta que “decir adiós es crecer”. Pues en ese caso, este fue el año de crecer como gigante. Y por cierto, cómo duele eso de la crecida. Solté lágrimas de rabia, lágrimas de mar, furiosas, enojadas y sobre todo, muy tristes.

Solté miedos, de esos que me acobardan y salí de la cueva. Me metí en la oscuridad y me bañé en lodo.

Me despedí de una de las personas que más tiempo estuvo presente en mi vida, me desprendí del tiempo que compartimos y lloré. Anhelo la eternidad y envidio un poquito la enorme paz que siente ahora.

Bailé con mis demonios y bailé con mis amores. Bailé con mis desvelos y con mis ojeras. Bailé y dormí y los sueños me engañaron.

Me enamoré y me caí al abismo. Las nubes nublaron mi entendimiento y el alcohol lideró mis peores decisiones. Me desenamoré y me arranqué la piel.

Decidí derrumbar mis cimientos para guardarlos en mis mares de adentro, los que casi nadie se molesta en conocer, a los que casi nadie tiene acceso. Ahora mi casa está en los escombros, en donde yo quiera construirla.

Añadí integrantes a mi familia. Añadí familia a mi vocabulario.

Cociné y mis neuronas terminaron incineradas. Descubrí mis poderes ocultos y sentí envidias, decepciones y risas.

Y llegué a la conclusión de que no existe en mí erudición, que no tengo nada más que pensamientos circulares e infinitos, y ruego porque paren. No existe en mí entendimiento, pero sí mucha ansiedad que me provocó ardores, comezones y otras palabras desagradables para la imaginación, que me dejan la carne viva y el corazón triste. Las marcas rojas hicieron caminos, marcaron trazos como constelaciones y yo las fui uniendo, las fui tejiendo, me fui dibujando entre lunares y puntos.

Los libros fueron salvación y muerte, tempestades y multitudes.

Caminé y dije para mis adentros: cuánto quisiera conocer a alguien que sea inversamente proporcional en mi balanza de melancolía infinita de caracol.

*Mira al horizonte con la mirada perdida, expectante* (No podía faltar el dramatismo que caracteriza a mi pequeña persona).

FIN

hush puppie

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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