Instantáneas muertes lentas

Tantas muertes me han rodeado, tantas muertes me han dejado triste, absorta. Me doy cuenta de lo poco, de lo nada que sé de decir adiós.

Y entonces pienso que la vida es un adiós constante, es un mar que se hace inmenso y termina por ahogarte, no hay más, no hay más que dejarte llevar.

Uno aprende a bailar con espíritus, a vivir con fantasmas. Y los amas, y los quieres, y los adoras. Nunca te despides.

“La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer”, me enseñó Vicente Huidobro, por medio de ese libro que cayó en mis manos justo cuando lo necesitaba, porque de tanta muerte me sentí infectada.

Y entonces me encontré con una historia de alguien que no sabía leer, y lloré. No sé si buscaba un pretexto o me pareció insufrible hasta el punto del ahorcamiento. No sé si me entristeció no poder escribir tu propio epitafio, no poder decodificar el mundo de los ruidosos seres de este mundo.

Y sigo sombría, pero sonriendo y bailando en las fiestas, porque el cuerpo es fiesta, y la muerte convive conmigo, se pasa entre mis pliegues y me besa cada noche de alcohol en exceso, y risas fáciles y después nos vamos a dormir.

amoreux

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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