Una serie de eventos anómalos

Una guía práctica, el darse cuenta de que un día es diferente a todos los anteriores.

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Me desperté, tenía sueño, y como siempre, se apareció la misma imagen que todos los días se aparece en mi mente cuando me despierto. Mmm… no sé cómo quitarme esa terrible costumbre inconsciente. Pero había algo extraño ese día, las casualidades iban apareciendo y lo noté.

Ese sería un día de acontecimientos extraños. Había un olor a gas volando en el aire, lo inhalé y me imaginé una fuerte explosión. Mi yo dramático lo imaginó.

Las caras no parecían las mismas allá afuera, estaban deformadas, psicodélicas, intercambiables.

La niña sombra con vestido rosa no me miró, pero yo no podía quitarle la vista de encima, parecía una pieza rota y reconstruída con objetos ajenos, que no embonaban con ella. El espejo no se cansaba de devolverle su monstruosamente bella imagen, las horas que no pasaban por su juventud, se caían, se resbalaban ante el escudo de su máscara de pestañas.

Y entonces apareció el mutante, el increíble hombre-anuncio. Mitad hombre, mitad mercadotecnia para llevar.
Una especie de minotauro de la publicidad. Nunca había visto esa expresión en nadie. Los ojos eran dos puntos brillantes, lejanos, la expresión de un rostro vencido que está del lado de los débiles, porque los fuertes necesitan de su existencia y viceversa, luego intercambian puestos.

Mi día se ponía mejor. Mi viaje mitológico me ponía nerviosa, mis ojos estaban muy abiertos, querían captar todo, tomar instantáneas de los momentos precisos y preciosos.

Del otro lado de la calle inundada de humo, se alcanzaba a dibujar la silueta de un personaje hermoso, transparente, ebrio y con mal aliento que se bebía la vida de los infortunados.

Se bebía el alma de los que lo miraban, se la bebía de un trago y podías ver como el líquido verde se resbalaba por su garganta y se perdía en sus entrañas. ¿Es eso lo que le pasa a los muertos?

Días mentira, tan reales que me causan escalofríos, que no me dejan levantar de la cama aunque lo intente con todas mis fuerzas; días calurosos que me provocan terribles temblores porque el frío glacial lo traigo adentro.

Y al final la sonrisa de verdad, sin pretensiones, de aquel que un día fue tu sonrisa, y al mirar ese escenario te sorprendes sonriendo tu también. 

 

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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