Mudorreas y verborreas

Por fin… respondí una de los grandes cuestiones de la vida, de la mía, de la propia vida.

No hablo. Nuca padeceré lo que algunos llaman verborrea. Al contrario yo podría padecer mudorrea. Construyo enormes barreras del lenguaje hablado, tal vez por eso soy solitaria.

Y como siempre, gracias a las letras, a las imágenes recreadas por genialidades del cine, y a las crónicas de acontecimientos más cercanos que verosímiles, descubrí cual es mi más grande temor en la vida; ese que de sólo pensarlo, logra que miles de escalofríos recorran mi piel como una marabunta de pequeñas hormigas.

Las personas, y nótese que escribo en plural, porque es el plural lo que me aterra. Esos conglomerados de individuos-monstruo, ese ser irracional que hace lo que no se atreve a hacer cuando está solo. Pierde la capacidad de razonamiento -si es que alguna vez la tuvo- se pierde en medio de la turba, grita, amenaza, mata, hiere, inmola.

Después olvida, sufre de amnesia temporal y recurrente, no le gusta incomodarse, cambia el canal de la televisión, le aburren las noticias satíricas del día.

Se saludan entre sí, sonríen apenas, bajan la mirada… olvidan. Vuelven a empezar, se esconden; ya saldrán. Sólo esperan el momento adecuado.

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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