Y a propósito… de por qué el arte es Revolución

Revolución… según la Real Academia de la Lengua Española (RAE):

Revolución. (Del lat. revolutĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.

2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.

3. f. Inquietud, alboroto, sedición.

4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.

5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.

6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.

7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.

Un sinfín de connotaciones han enriquecido, empobrecido, enloquecido o sacado de contexto esta palabra. Ha pasado por la pluma o voz o vida de miles de personajes: está en primerísimo e indiscutible primer sitio, el argentino, cubano, ciudadano del mundo, Ernesto Che Guevara.

Aunque no menos importantes, también aparecen en la lista personajes como: Lenin, Trotsky, Mao Tse Tung, Emiliano Zapata, Fidel Castro, Salvador Allende, incluso Salvador Dalí o la francesa Olimpya de Gouges, Simón Bolívar, Mahatma Gandhi, Marcos, en fin, los que ustedes ya conocen y escriben y describen.

Una lista realmente incluyente y diversa. Tan distantes como distintos personajes reunidos por un objetivo en común: cambiar el mundo.

Eso, “cambiar el mundo”, ser idealista, creativo e inquieto; ser rojo… o amarillo o azul o violeta o verde… ya no importa el color.

Yo -y que quede claro que no soy ninguna experta ni erudita ni comunista ni nada, solo yo, acreedora de letras e imaginaciones- he decidido, después de tantos años y tantos cuentos de revolucionarios perseguidos y radicales, de revoluciones fallidas y muertes accidentales, que no existe tal acción.

Esa, la Revolución, me parece más bien como los números, una abstracción.

Es como una enfermedad, un virus que no podemos ver a simple vista, ni tocar, ni percibir.

Se siente, pero no se ve. La revolución es el cambio constante, la eterna lucha por la alegría y el gozo, la dicha, el tiempo lento… la revolución es, por lo tanto, el arte.

El arte transgrede ,como la revolución, te cambia porque se siente, te otorga la calidad de humano que la máquina social te hace olvidar.

Te recuerda cómo se siente sentir, te enseña las miles de cosas increíbles/ ¿inservibles? dejas pasar a diario, abre tus cinco sentidos y unos cuántos más.

Si la revolución deconstruye para reconstruir, el arte revoluciona las mentes, las descubre, las individualiza.

Somos cuerpos, somos ideas, somos creadores y destructores. Somos letras, somos danza, somos café, somos azul, somos naturaleza, cambios, hormonas, penas, amores, complejidad, locura. Somos uno y somos mil.

Nos oponemos o apoyamos, (¿)decidimos(?) creer o no creer, somos política, somos cultura.

Decidamos ser revolución. Seamos arte, no máquinas.

 

PD. Si de elegir se trata, la definición que encontramos de la palabra Revolucion, proporcionada por la RAE, nos brinda siete distintas formas de practicarla. Sírvase de elegir la que más le guste y acomode a sus necesidades, furiosas o levitantes, inventadas o turbulentas. En lo que a mí respecta, por hoy, elegiré la primera definición, sólo por si alguien quería saber, o no.

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About lizmendozas

Experta en tripodología felina. Quisiera ser tortuga y vivir en el mar.
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